Perseverar para ser como él
Gabriela Morales Sánchez - Red de Mujeres
Juan 6:27 NVI
“Trabajen, pero no por la comida que es perecedera, sino por la que permanece para vida eterna, la cual les dará el Hijo del hombre. Dios el Padre ha puesto sobre él su sello de aprobación.”
Hace un par de décadas atrás salir a estudiar requería una muy buena condición física, pues la cantidad de libros que se necesitaban eran muchos y pesados; y si hablamos de tareas las bibliotecas eran el lugar perfecto, ambiente tranquilo y toda la información requerida. Hoy es más “sencillo”, con un solo dispositivo electrónico tenemos la capacidad de realizar varias tareas simultáneamente, pero ¿qué tan eficaces somos? Ya que no es fácil hacer más de una cosa a la vez, y una sola persona no puede cubrir el trabajo de varios, lo que sucede en realidad es un cambio rápido de atención entre tareas.
"Nuestro cerebro no maneja bien situaciones de 'multitasking'. En cuanto dos tareas necesitan nuestra atención, la productividad se resiente" (René Marois, experto en neurociencia)
La salvación es enseñanza, un aprendizaje práctico de vida en el día a día, y la aplicación de la verdad del Señor, el espíritu humano está incompleto y solo con la ayuda de Dios podemos comprender y acercarnos a su mente; necesitamos buscar con diligencia nuestro desarrollo, ser buenos discípulos, escudriñar la palabra y consentir que Dios sea quien alimente nuestra mente, permitiéndole mostrarnos esas áreas dónde necesitamos mejorar. Dios quiere que profundicemos en nuestro aprendizaje, y contamos con toda la literatura necesaria, nuestra parte es ser intencionales en buscar todo cuanto es duradero: amar los tiempos de lectura, quitar toda distracción y aprovechar al máximo el tiempo que tenemos, así fomentamos hábitos que nos inspiran tanto a nosotros mismos como a otros para ahondar en el estudio de la Palabra de Dios y desarrollar la tan deseada madurez espiritual.
Con este versículo recibimos una invitación a reorientar nuestras prioridades, dejando de buscar solo lo temporal y material, y enfocando nuestros esfuerzos en Cristo, quien es el único que puede saciar verdaderamente el hambre espiritual y conceder vida eterna. Todo tiene un tiempo y una temporada, no menospreciemos la bondad de Dios, perseveremos y triunfaremos.
Motivo de oración: Que el Santo Espíritu de Dios que mora en nosotros tenga toda libertad para incentivarnos y apasionarnos por conocerle más, por estrechar más nuestra relación con Cristo que es duradera y eterna.
Puedes descargar en este link el Devocional para que lo puedas compartir:
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