Ni el cielo es el límite.
Erick Guerra Solis – Habitat Jóvenes Adultos.
Isaías 55:8-9 NTV
“Mis pensamientos no se parecen en nada a sus pensamientos—dice el Señor—.Y mis caminos están muy por encima de lo que pudieran imaginarse. Pues así como los cielos están más altos que la tierra, así mis caminos están más altos que sus caminos y mis pensamientos, más altos que sus pensamientos.”
Todos hemos escuchado la popular frase que dice “el cielo es el límite”, una frase arraigada hace algunos años entre los más jóvenes para afirmar que nada podía detenerlos, en algunos contextos, usada con cierto aire desafío, incluso hacia Dios, que el fondo encierra es una idea usada para promover muchas veces autosuficiencia y orgullo, en un mundo lleno de hambre y sed por alcanzar más, mientras los cristianos que si tenemos acceso a lo eterno e ilimitado decidimos hacer el mínimo esfuerzo. ¿Le suena esto familiar?
No dejo de pensar en el contraste entre un grupo que afirma poder lograr todas sus metas vanas, con sus claras limitaciones, engañados y lejos de la verdad de Dios (el mundo) y otro grupo (los cristianos) que pudiendo ir más allá y profundizar en las verdades eternas e ilimitadas del evangelio, muchas veces deciden quedarse con poco, acostumbrados a que otros hagan el trabajo de “profundizar” en la palabra, la oración y la adoración en comunidad, por ellos, con la idea de que eso es para algunos cuantos, o peor aún, que el tiempo de aprender ya pasó para ellos, ya sea porque son avanzados en edad o porque piensan que ya lo saben todo, lo cierto del caso es que Dios es ilimitado, sus pensamientos y caminos son ilimitados y eternos, no hay forma de considerar que dejamos de crecer, de aprender, de conocerlo y de conocer quiénes somos en él, el reino del señor no tiene fronteras cuando de crecer y aprender hablamos, por lo tanto usted tampoco las tiene en estos aspectos.
Quiero animarle a usted que lee esto hoy, para quien quizá ésta muy pequeña reflexión sea todo lo que hoy buscará aprender del señor, a que no se ponga límites, profundice, deje que el señor conduzca su vida en este aspecto, deje que el vasto universo de riquezas espirituales que el señor tiene le conduzca a toda verdad. Porque en el reino de los cielos, ni el cielo es el límite.
Motivo de oración: Oremos para que el señor nos incomode en medio de nuestras zonas de confort (con las cuales luchamos todos), para que el señor traiga hambre y sed por su verdad, por medio de su palabra y de la oración, que esa riqueza llene nuestras vidas y nos conduzca a toda verdad.
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