Fé que trasciende Generaciones


Mauricio Chaves-

Red de Niños

 

Deuteronomio 6:6-7 NVI

“Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. Incúlcaselas continuamente  a tus hijos.  Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando

vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes”

 

Dios creó a las familias para que fueran un lugar de refugio, cuidado y también crecimiento espiritual. En la Biblia vemos que Dios llama a los padres a formar a sus hijos.

Hoy muchas familias han delegado esta tarea, sin darse cuenta de que los principios del evangelio se enseñan principalmente en el hogar. No se trata solo de llevar a los hijos a la iglesia; el texto de Deuteronomio enseña que primero el mensaje debe estar en el corazón de los padres, y luego transmitirlo a los hijos.

Una pregunta que surge es ¿Cuándo deben hacerlo? Bueno el texto dice que todo el tiempo.

¿Dónde? En cualquier lugar: en casa, cuando salen, al acostarse y al levantarse. Es decir, el evangelio se vive en la vida diaria, en cada momento.

Timoteo es un gran ejemplo de esto. Su madre Eunice y su abuela Loida eran mujeres creyentes que le enseñaron la fe desde pequeño. Timoteo llegó a ser un líder importante con una fe sincera. Incluso Pablo lo llamó “verdadero hijo en la fe”. Él reconoce el trabajo espiritual de su madre y su abuela, y le dice: “Tú tienes la

misma fe que primero tuvieron tu abuela Loida y tu madre Eunice, y sé que esa fe sigue firme en ti” (2 Timoteo 1:5).

 

Motivo de oración: Dios permite primero que te conozcamos a ti, que nos instruyamos en la palabra para así poderla transmitir a nuestros hijos, nietos, sobrinos, que las próximas generaciones te conozcan, y que vivan el evangelio con una fe genuina.

 

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