No dejes de crecer.


No dejes de Crecer

Esteban Venegas Cordero- Ministerio Creativo

 

2 Pedro 3:18 RVR1960

"Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo."

 

El apóstol Pedro no dice “si quieren crecer” o “si tienen tiempo, crezcan”. Él da una instrucción clara: creced. El crecimiento espiritual no es automático, es intencional.

Muchos creyentes tienen años en la iglesia, pero no necesariamente han crecido. El tiempo no garantiza madurez; la disciplina sí. El crecimiento requiere:

            •          Exposición constante a la Palabra

            •          Tiempo de oración

            •          Corrección

            •          Capacitación

            •          Servicio activo

La palabra “conocimiento” en este versículo no habla solo de información, sino de una relación profunda y transformadora con Cristo. Pero ese conocimiento no se desarrolla sin esfuerzo.

En cualquier área de la vida entendemos esto. Un músico práctica. Un atleta entrena. Un diseñador se actualiza. Un líder se prepara. ¿Por qué entonces pretendemos crecer espiritualmente sin capacitarnos?

El estancamiento espiritual es peligroso porque nos hace sentir cómodos donde Dios nos llamó a avanzar. Crecer implica incomodidad, cambios y aprendizaje continuo.

Todos tenemos un celular, cuando lo compramos, funciona rápido, fluido, con buena batería. Pero con el tiempo comienzan a salir notificaciones:
“Actualización disponible" y muchos las posponemos, “Después la hago, “No tengo tiempo, “Me da pereza que se reinicie…”
Y poco a poco el teléfono empieza a fallar:
Se pone lento.
Las aplicaciones se cierran.
La batería dura menos.
Algunas apps ya no funcionan porque necesitan la nueva versión.
 
No es que el teléfono sea malo, es que no fue actualizado, así pasa en la vida espiritual.
Dios constantemente nos muestra áreas para crecer:
Perdonar.
Aprender más.
Servir con excelencia.
Cambiar actitudes.
Capacitarse.
 
Pero si siempre decimos “después”, empezamos a vivir una fe lenta, estancada, sin fuerza. No porque Dios nos haya dejado… sino porque no decidimos actualizarnos.
El crecimiento no ocurre automáticamente con los años.
Ocurre cuando decidimos responder a las “actualizaciones” que Dios nos envía.

Pregúntate hoy:

       •          ¿Estoy creciendo o solo asistiendo?

       •          ¿Estoy capacitándome espiritualmente o dependiendo de lo que otros me enseñan?

       •          ¿Cuándo fue la última vez que aprendí algo nuevo en mi vida espiritual?

El crecimiento es una responsabilidad personal.  Nadie puede crecer por ti.

 

Motivo de Oracion:

 

Señor, despierta en mí el deseo de crecer. Quita la comodidad espiritual y dame hambre de conocerte más. Enséñame a disciplinarme, a capacitarme y a no conformarme con lo básico. Amén.