Estando siempre preparados
María José Salas León - Red de Mujeres
1 Pedro 3:15 LBLA
“sino santificad a Cristo como Señor en vuestros corazones, estando siempre preparados para presentar defensa ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros, pero hacedlo con mansedumbre y reverencia”.
Hemos sido llamados a algo en común, id y haced discípulos. En este tiempo en el que estamos orando y ayunando por peticiones especiales, por amigos, familia que deseamos ganar para Cristo es importante también tener conciencia de lo que nos menciona Pedro en esta carta, “estando siempre preparados”. Ante los avances en el mundo y el exceso de información y desinformación: ¿Estás listo para presentar defensa de aquello en lo que creemos?
“Sino santificad a Cristo como Señor en vuestros corazones” La preparación para hablar de tu fe comienza en nuestro interior. Se trata de vivir una vida donde Cristo ocupa el lugar central, el asiento de gobierno y control. Solo desde allí podemos dar una respuesta auténtica y llena de convicción.
“Estando siempre preparados” (en griego Hetoimoi). Esta expresión significa que la defensa de nuestra fe no debe ser algo improvisado, sino un estado constante. No se trata únicamente de estar listos cuando nos toca compartir en una célula, o en nuestra familia, es un llamado a estar preparados siempre, especialmente si en nuestro corazón arde el deseo de alcanzar a otros para Cristo. Esto implica mantener un corazón enseñable, dispuesto a seguir creciendo y perfeccionandonos en la fe.
“Pero hacedlo con mansedumbre y reverencia”. Nuestra actitud al hablar de Cristo debe estar marcada por la motivación correcta, testificar, no ganar discusiones. La defensa de nuestra fe debe hacerse con respeto, humildad y sin arrogancia. El tono con que compartimos el evangelio habla tanto como nuestras palabras.
Ser discípulos de Cristo implica vivir preparados: preparados en el corazón, en el conocimiento y en la actitud. Que cada día podamos afirmar a Cristo como Señor, crecer en el conocimiento de nuestra fe y compartirla con mansedumbre. Así cuando alguien nos pregunte por la esperanza que hay en nosotros, podamos responder con verdad y amor.
Motivo de oración: Que el Señor nos ayude a vivir preparados, con un corazón que santifique a Cristo cada día, para que el Espíritu Santo nos fortalezca y podamos ser moldeables para ser testigos fieles de su amor a quienes aún no lo conocen.
Descargar el devocional ingresando a este link: https://drive.google.com/file/d/1MdfvQmAupPitLmCSe8qWrxV9AV2fQBTQ/view?usp=drive_link


